EL CABALLO VALENCIANO EMPIEZA A HABLAR CON UNA SOLA VOZ
Noticia: Alejandro Cortés – Ecos de Valencia.
La segunda reunión de la mesa de trabajo del sector ecuestre de la Comunidad Valenciana no ha sido una más. Ha sido, sobre todo, la confirmación de que algo está cambiando.
Durante años, el mundo del caballo en la Comunitat ha convivido con una realidad conocida: un enorme potencial, pero disperso. Tradición, afición, proyección internacional y tejido profesional… todo presente, pero sin una estructura común capaz de ordenarlo y proyectarlo. Esa es, precisamente, la brecha que esta mesa empieza a cerrar.
Impulsada por Luis Cervera, director general de Deportes de la Generalitat Valenciana, y con su apoyo constante a lo largo de todo el proceso, esta iniciativa se enmarca de forma directa dentro del cluster de la industria del deporte de la Comunidad Valenciana. Un entorno estratégico que, bajo la coordinación de Iván Salazar, aporta metodología, visión empresarial y enfoque a resultados.
Porque lo relevante no es solo quién está, sino para qué está. Y en esta mesa está, prácticamente, todo el ecosistema ecuestre valenciano.
Desde el ámbito federativo, figuras como Santiago Puig-Terrero, Javier Ros y Miguel Ángel Torregrosa, junto a Verónica San Baltasar y Jesús Mañez, garantizan la representación deportiva y tradicional.
A ello se suman perfiles clave del ámbito asociativo y empresarial como José Antonio Esteban o Daniel Martínez Ricart, junto a la aportación académica de María de la Cuesta.
Completan la mesa representantes del propio cluster como Oliver Salazar y entre los participantes también se encuentra Alejandro Cortés, un servidor, vinculado a la divulgación y comunicación ecuestre.

El diagnóstico, a estas alturas, ya es compartido. Fortalezas no faltan: clima, base social, cultura ecuestre, capacidad de atracción internacional. Pero tampoco se esconden las debilidades que han frenado su desarrollo: fragmentación, falta de datos, escasa visibilidad y una profesionalización aún insuficiente.
La diferencia es que ahora existe un espacio donde abordarlas de forma conjunta.
El cambio de mentalidad es evidente: dejar de hablar de “sector” para empezar a construir una “industria”. Y eso implica estructura, estrategia y continuidad. Implica también entender que el caballo no es solo deporte, sino economía, turismo, formación, salud y territorio.
En ese marco, el tiro y arrastre se consolida como uno de los grandes elementos diferenciales del modelo valenciano. Su arraigo cultural y su base social lo convierten en un activo estratégico que debe ser integrado y proyectado.
Los retos externos tampoco son menores: presión social, desconocimiento o una imagen pública que necesita evolucionar. Por ello, la comunicación deja de ser secundaria para convertirse en un eje clave.
Los próximos pasos marcarán el rumbo: censo equino, regulación, formación, protocolos sanitarios o estrategia de visibilidad. Medidas concretas que determinarán si esta iniciativa logra transformar la realidad del sector.
La clave será la continuidad.
Porque el verdadero valor de esta mesa no está solo en su composición, sino en su capacidad de mantenerse, coordinar y ejecutar.
Si lo consigue, la Comunidad Valenciana no solo ordenará su mundo ecuestre. Lo posicionará.
Y eso, en un sector que llevaba demasiado tiempo esperando, ya sería un cambio decisivo.
